Pimentel convierte una «liguita» en una fábrica de millonarios

Escrito en junio 23, 2019 por

Cristian Pimentel puede alardear hoy de tener la más grande, moderna y funcional facilidad de béisbol menor en el país; un complejo tipo academia de Grandes Ligas que cuenta con cuatro estadios, gimnasio, jaulas de bateo bajo techo, dormitorios que requieren huellas dactilares para ingresar, cámaras, piscinas y hasta arena de playa para entrenarse.

No cayó del cielo, comenzó a soñarse hace 25 años, pero se materializa con una parte de las ganancias que obtuvo por las firmas de jugadores formados en su liga como Eloy Jiménez (US$2.8 millones en 2013) y Pedro González (US$1.3 MM en 2014) más préstamos para concluir esta estructura que ocupa 42 tareas (26,412 metros cuadrados) en Guerra.

En 1994, Pimentel, entonces con un carrito de hot dog y un ventorrillo como sustento en la Villa Francisca a la que llegó de ocho años desde Cabral, Barahona, consiguió un espacio los domingos en la tarde en el Centro Olímpico y con ocho jovencitos arrancó su liga, una que no paró de crecer y hasta 2014 solo entrenaba niños (6-16 años).

La liga sigue operando en el Olímpico, pero cada día en la semana una categoría asiste a la moderna instalación, que tiene estadios con dimensiones para cada categoría: 6-8 años, 9-10, 11-12 y adolescentes.

Jiménez y González fueron terminados de formar en el programa de Amaurys Nina y Domingo Leyba en el de Cristian “El Niche” Batista. Hoy Pimentel tiene en su campamento jóvenes de Puerto Plata, Elías Piña, La Romana y otras provincias, ya no solo llegan al programa de la liga, sino de diferentes sectores.

Un salto lógico para que las ligas capitalicen los recursos que forma desde que llegan en pañales y que ya lo emprendió La Javilla en 2011 y desde entonces ya ha producido jugadores que juegan en la Major League como Amed Rosario.

La joya que viene

Hace un lustro abrió la Pimentel Prospect League (desde 2018 Pimentel Baseball Academy) y está a punto de firmar al pelotero de más cartel que sale de su programa, uno de los principales en todo el continente para la zafra que se abre el dos de julio. Se trata de Adael Alexander Amador Santiago, un torpedero ambidextro cuyos reportes arrojan montones de elogios y que proyecta recibir un bono superior al millón de dólares, con los Colorado Rockies como favoritos para quedarse con él.

MLB Pipeline coloca en el puesto 12 en el ranking internacional a este chico nacido en Sabana Perdida el 11 de noviembre de 2003 y que hoy mide 6’0 pies y pesa 160 libras. Con nueve años ya Pimentel identificó un talento especial y le pidió al padre de Amador, Plácido, que le firmara un contrato, y el hoy taxista y entonces joyero de zona franca accedió. Hoy no se lamenta.

Con 14 años, Amador integró la selección dominicana sub-15 en el Panamericano de 2017 en Colombia y un año más tarde le pegó fuego al Mundial disputado en Panamá (de 23-9/.391 con cuatro dobles) donde disparó sus bonos.

“Adael es el pelotero de mayor cartel que yo he sacado. Es un jugador completo, el jugador ideal que quiere el béisbol. Es el pelotero que más temprano le firmó un contrato, ya tú puedes ver la visión que tuve”, dice Pimentel. “Lo comparo con la visión de Eloy, que cuando a los 11 años le dije al papá que me firmara el contrato me dijo que si yo estaba loco, ‘¿tú sabes si ese muchacho va a ser ingeniero o va a ser esto?’”.

“No me enfoco en todo lo que se dice de mí desde pequeño, solo me concentro en divertirme y en ser humilde”, dijo Amador, tercero entre tres hermanos.

Apegado a Villa Francisca

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