‘El Marciano’: el chico de 16 años por el que los Yankees pagaron $5 millones

Escrito en julio 15, 2019 por

Dentro del cerrado mundo del béisbol en la República Dominicana, la leyenda del jovencito se regó rápidamente. Se trataba de un bateador ambidiestro con velocidad de clase mundial, un brazo que nadie se atrevería a retar y el cuerpo de un hombre. Alguien le apodó «El Marciano» y el sobrenombre se quedó con él. Porque no había forma de que proviniera de este mundo.

Los elogios para Jasson Domínguez comenzaron cuando era apenas un adolescente y hoy en día, siguen abundando. Este martes, cuando se espere formalice un contrato con los New York Yankees que incluye un bono por su firma de $5 millones, el jardinero central de 16 años se convertirá, instantáneamente, en el prospecto más fascinante del equipo más histórico del béisbol mayor, con su debut previsto para el próximo año anticipado con ansias por aquellos que no le han visto jugar aún, al igual que por aquellos que sí han logrado verle en el terreno.

Ese segundo grupo incluye gerentes generales, directores de scouting internacional y otros personeros de gerencias de equipos (escépticos profesionales) que no pueden evitar regar elogios desmedidos destinados a Domínguez, con la clase de halagos reservados para el mejor 1 por ciento del mejor 1 por ciento de los prospectos. Casi todas las descripciones de Domínguez comienzan con una advertencia similar a: «Sé que suena como toda una locura, pero…»

«Pero», expresó un gerente general que le ha visto jugar, «él es similar a (Mike) Trout. Y Trout no mostraba semejante calidad cuando tenía 16 años».

«Pero», indicó un director de scouting internacional que intentó contratar a Domínguez sin éxito, «es similar a Mickey Mantle. No mide 6 pies de estatura. Es bateador ambidiestro. Su poder es una locura. Es veloz como no te puedes imaginar. Le encanta jugar a la pelota».

«Pero», expresó otro gerente general, «se asemeja a… ¿cómo se llama ese corredor? ¿El bajito y fuerte? Maurice Jones-Drew. Es puro músculo. Pero no es tieso. Se sabe mover. Es capaz de moverse en todas direcciones».

Otro director de scouting internacional veterano ni siquiera hizo comparaciones con otros jugadores, pero se limitó a resumir a Domínguez de forma sucinta: «Es el mejor jugador del 2 de julio que jamás haya visto».

El 2 de julio es la fecha en la cual, año tras año, se contratan peloteros amateurs de origen internacional y en años recientes, a medida que las ventajas tecnológicas y prácticas superiores en scouting han ayudado a identificar mejor a los peloteros latinoamericanos de mayor calidad, Domínguez se ha distinguido con sus cifras en bruto. Regularmente, consigue velocidades de salida superiores a las 110 millas por hora desde ambos lados del plato. Solo existen 28 peloteros de Grandes Ligas que han chocado la pelota con velocidades de al menos 110 millas por hora en un mínimo de 10 ocasiones esta temporada. Domínguez, según indican dos scouts, ha obtenido tiempos cercanos a los 6.3 segundos en la carrera de 60 yardas. Esa velocidad supera a la de Mo Hampton, quien podría ser considerado el mejor atleta en la clase del draft 2019 de las Grandes Ligas, quien decidió dedicarse al fútbol americano para jugar como ‘cornerback’ con la Universidad de Louisiana State (LSU) este año.

Ya no estamos en los días de Jackson Melián, aquel prospecto con expectativas exageradas oriundo de Lechería, Venezuela, que nunca jugó en las Mayores. La convicción es mayor. Ahora las contrataciones son percibidas menos como apuestas y más como inversión. Eso despierta comparaciones, no basadas en el físico o algún intangible.

«Jasson tiene un juego muy similar al de Mike Trout, excepto que se trata de un bateador ambidiestro», afirma Iván Noboa, entrenador de Domínguez en la República Dominicana. «Me cuesta decir ese nombre, porque representa una expectativa sumamente alta para un chico de 16 años. Pero todos sabemos lo que Jason tiene. Sé que es un poco injusto compararlo de esa forma. Representa un gran peso que cargar. No obstante, si alguien puede hacerlo, es él».

Domínguez llegó a la academia de Noboa en fechas cercanas a cumplir 13 años. Para ese entonces ya tenía fuerte contextura física, diferente a los delgados jovencitos formados por Noboa con la esperanza de que crecieran hasta conseguir buena forma. Hoy en día, Domínguez mide 5 pies, 11 pulgadas (1.80 metros) y pesa 195 libras (88 kilos), exactamente las medidas que Mantle tenía registradas en sus días como jugador activo.

Cada día, en la academia de Noboa, Domínguez se despertaba antes del amanecer e iniciaba su régimen de entrenamiento. Era un bateador zurdo natural cuyo swing a la derecha fue mejorando. Intentó como campocorto y hasta como receptor, pero su velocidad le hacía más apto para patrullar el jardín central. En un momento, según recuerda Noboa, comenzó a pensar sobre el puesto que ocupaba Domínguez entre los distintos peloteros que había formado, incluyendo al outfielder de los Texas Rangers Nomar Mazara. La respuesta era clara: era el mejor.

«He estado haciendo este trabajo durante largo tiempo», dijo Noboa, «y no se trata solo de los jugadores que han entrenado conmigo. Es el mayor talento que jamás haya visto jugar».

Se trata de un talento que pocos han podido ver. Esto ocurre a propósito. Distinto a lo que se ve en la Liga de Prospectos Dominicanos y la Liga Internacional de Prospectos, organizaciones que exhiben a los jóvenes peloteros latinoamericanos en una gran cantidad de partidos, Noboa prefiere organizar entrenamientos en privado. En raras ocasiones, si existe alguna, Domínguez ha disputado partidos contra equipos compuestos por jugadores no entrenados por Noboa. Un scout internacional dijo que esta situación le hizo temer considerar a Domínguez.

Pero eso no detuvo a otros evaluadores. Entre las organizaciones que expresaron interés significativo en contratar a Domínguez, según indican fuentes, se encuentran los Rangers, Tampa Bay RaysSt. Louis Cardinals y Los Angeles Angels. Cada uno disputaba una batalla cuesta arriba, considerando la historia de la familia Domínguez.

Antes de que naciera Domínguez en febrero de 2003, su padre Félix Domínguez y su madre Dorca González, intentaban ponerse de acuerdo con respecto al nombre de su vástago. Su padre tenía el nombre perfecto: Jasson, como Jason Giambi. Sí, Félix Domínguez, aficionado a rabiar de los Yankees, bautizó a su hijo en honor a Jason Giambi y es cierto que esa segunda «s» es realmente superflua y se pronuncia como Jason.

La simpatía que sienten los Yankees por Jasson Domínguez puede resumirse en el costo que les representa. Es raro ver a un pelotero latinoamericano de 16 años exigir $5 millones y mucho menos recibir semejante cantidad. En un mercado sin restricciones, un jugador de la talla de Domínguez, según afirman dos directores internacionales, recibiría un bono de por lo menos $10 millones. El contrato colectivo actualmente en pie limita lo que los distintos equipos pueden invertir en el mercado de jugadores amateurs internacionales. El fondo más cuantioso para bonos totaliza $6.48 millones. El límite de los Yankees es ligeramente menor a $5.4 millones. Esto significa que los Yankees creen que Domínguez vale más del 90 por ciento de su fondo reservado para bonos, lo cual dice mucho considerando los éxitos recientemente obtenidos por los Yankees en el mercado latinoamericano.

«Jasson tiene un juego muy similar al de Mike Trout, excepto que se trata de un bateador ambidiestro. Me cuesta decir ese nombre, porque representa una expectativa sumamente alta para un chico de 16 años. Pero todos sabemos lo que Jason tiene. Sé que es un poco injusto compararlo de esa forma. Representa un gran peso que cargar. No obstante, si alguien puede hacerlo, es él.» Iván Noboa, entrenador de Domínguez

La realidad: Todos los equipos saben bien lo valioso que puede ser un prospecto de alto calibre. Fernando Tatis Jr. y Vladimir Guerrero Jr. proyectan un valor de cientos de millones de dólares cada uno. A pesar de apenas tener 18 años, Wander Franco, actualmente considerado el prospecto número 1 de todo el béisbol, podría desarrollarse hasta convertirse en un campocorto valorado en $100 millones para los Rays. Antes de la presencia de Domínguez, Franco recibió el bono más cuantioso por su contratación desde que se estableciera la figura de los topes fijos para firmar prospectos: $3.825 millones. Domínguez, según afirmaron múltiples evaluadores, es esa clase de jugador «y podría ser mejor», indicó uno de ellos.

Hasta sus aficionados más fervientes reconocen que, debido al hecho que Domínguez es tan fuerte y con un desarrollo físico tan completo a sus 16 años, quizás no disponga de margen para crecer tal como lo hizo Tatis mientras ganaba contextura física. Ni eso ni la carencia de acción en partidos hizo que dos scouts internacionales hicieran pausa. Lo que Domínguez posee hoy en día, indicaron, es mucho.

No obstante, Domínguez no será capaz de mostrar sus condiciones hasta el próximo año, ya que los peloteros de 16 años no juegan en la temporada durante la cual firman sus respectivos contratos. Lo cual significa que los aficionados de los Yankees deberán esperar. Al igual que todo el mundo del béisbol. La buena noticia es que ahora cuentan con mucho tiempo para prepararse para presenciar algo que solo serán capaces de creer una vez lo hayan visto. Orson Welles tenía razón, después de todo. Viene «El Marciano».

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