SE PULE EN DOMINICANA EL NUEVO FENÓMENO DEL BÉISBOL CUBANO

Carlos Clifford Cañizares salió de Cuba a principios de marzo de 2020. Su destino era uno muy frecuentado por todos los beisbolistas cubanos desde hace más de dos décadas: la República Dominicana. El lanzador zurdo, de 2,03 metros de altura, es otra de las promesas en ciernes para firmar un contrato profesional a la hora en que se restablezcan las negociaciones frenadas por las Grandes Ligas debido al coronavirus.

Clifford ha soltado rectas de hasta 95 millas, según confirmaciones que nos llegan desde Quisqueya. Cuando salió de Cuba, pesaba 170 libras. Ahora se encuentra en las 210.

«Tomé la decisión de buscar un contrato porque quiero ayudar a mi familia», dijo Clifford a DIARIO DE CUBA.

El espigado zurdo comenzó a practicar el béisbol a los cinco años. Es natural de Boyeros, en la capital cubana. Tiene 18 años, ha transitado por el sistema de béisbol de la Isla y destacado entre los mejores lanzadores de Ciudad Habana.

«En la categoría 15-16 estuve de relevista, lancé bastante bien y fui campeón nacional», recuerda. «A mi llegada al juvenil continué como relevista, pero terminé como abridor».

En el último Campeonato Nacional Juvenil, Clifford lanzó para 1-1, y los rivales le batearon .255. Era el único zurdo de los habaneros, y por sus condiciones físicas y perspectivas de progreso, estaba considerado para integrar el equipo Ciudad Habana del Sub-23, además de la preselección de Industriales.

Sin embargo, siguiendo una tendencia del último lustro, en la que ciertos prospectos prefieren irse del país y encontrar en otras tierras las facilidades económicas y profesionales que no tienen en Cuba, Clifford se fue a la República Dominicana.

Ahora, un entrenador considera que tiene los pitcheos rompientes necesarios para imponerse en el profesionalismo.

Carlos Clifford (der) junto al también prospecto cubano Carlos García.

«La curva está bastante desarrollada», confiesa el especialista del pitcheo. En tanto, la recta posee bastante movilidad y alcanza topes de 95 millas, con estabilidad en 91-94.

Varios lanzadores de más de dos metros de estatura son perseguidos por los scouts. Entre ellos se encuentra el también habanero Wilton Castillo, por quien se interesaron los Padres de San Diego y que comenzará su carrera profesional con esa franquicia de California.

Carlos Clifford, por su lado, ha sido comparado con otro lanzador cubano, Michel Báez. Tienen la misma complexión física y el joven zurdo proyecta alcanzar futuras velocidades por encima de 95 millas, lo que se conoce como un lanzallamas.  

Ha adquirido más fuerza, musculatura, técnica en la mecánica de los pitcheos, y el progreso seguirá en aumento.

«Quiero cumplir mi sueño, que es llegar a las Grandes Ligas», sentencia.

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