Vladimir Guerrero Jr. habla de su filosofía en la caja de bateo

Escrito en mayo 15, 2018 por

New Hamphire –– No hay muchos jugadores en ligas menores que hayan tenido tanto éxito en las últimas dos temporadas como el dominicano Vladimir Guerrero Jr, hijo del miembro del Salón de la Fama Vladimir Guerrero.

Desde el Día Inaugural de la campaña del 2017 e incluida la jornada del domingo, el joven de 19 años y tercer mejor prospecto de todo el béisbol, de acuerdo con MLB Pipeline, bateaba .337 con 41 dobles, 18 jonrones y 112 carreras empujadas en 149 juegos, repartidos entre Clase A media, Clase A fuerte y Doble-A (donde está esta temporada) de los Azulejos. En ese mismo lapso, suma apenas 74 ponches con 116 bases por bolas.

MLB Pipeline se sentó hablar recientemente con Guerrero y con su compañero Bo Bichette, el 11mo mejor prospecto de todo el béisbol e hijo del ex ligamayorista Dante Bichette, para conversar sobre bateo.

El plan de Vladi: Poner la bola en juego

No es tan sencillo como la filosofía de “ver la bola, darle a la bola”, pero tampoco está tan lejos. Cuando un bateador tiene un talento natural (o sobrenatural, dirían algunos) para pegarle a la pelota con la parte gruesa del bate como lo hace Guerrero, probablemente todo pareciera muy fácil para él. No por nada recibió una puntuación de 80 por su habilidad como bateador, la más alta en la escala que usan los scouts.

En muchas ocasiones mientras revisaba algunos de los videos de sus turnos, Guerrero explicó que él simplemente trata “de poner la bola en juego”. Con corredores en posición de anotar y dos strikes, el plan se reduce a lo siguiente: “Yo siempre trato de hacer un buen contacto y hacer un buen swing”.

La mayoría de las veces, Vladimir tiene éxito. Y de acuerdo con los coaches de los Fisher Cats de New Hampshire, Guerrero había bateado 29 pelotas a 100 millas por hora o más hasta el 3 de mayo. Este año se ha ponchado apenas el 8.9% de las veces, mientras su tasa de boletos es de 9.6%. Obviamente, Guerrero es más que uno de esos bateadores que sólo sale a tirarle con todo a la bola. Está claro que al adolescente le gusta ver qué tiene que ofrecer un pitcher y no le preocupa trabajar la cuenta, aunque le hará swing al primer lanzamiento si siente que vale la pena.

Si hay algo que trata de evitar a toda costa, es hacer un swing exagerado.

“Cada vez que trato de hacer de más, fallo, así que lo que trato de hacer es poner la bola en juego”, explicó Vladimir. “Me gusta más conocer los pitcheos, saber cuáles son, para así para el siguiente turno venir con una mejor experiencia y saber ya dónde localiza los pitcheos”.

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